Bienvenidos al universo de Casa Frida

Un flechazo mexicano

Todo empezó hace unos quince años. Con solo mi mochila, llegué a México sin saber que este viaje cambiaría mi vida. En los mercados coloridos, recibí un auténtico choque visual y cultural. Cautivada por la riqueza de la artesanía, descubrí un mundo donde las Vírgenes conviven con calaveras multicolores y cada objeto cuenta una historia vibrante.

Artesanía mexicana : una pasión comprometida

Tras vivir en México, al regresar a Francia, sentí el deseo de compartir esta pasión. Casa Frida nació de esa voluntad: apoyar la artesanía tradicional y ofrecerles una parte del alma mexicana. Corazones sagrados, árboles de vida, exvotos y arte huichol... selecciono cada pieza con esmero por su rareza y calidad. Aquí, el arte religioso se aprecia por su estética mística, haciendo estos objetos accesibles para todos, sean creyentes o no.

El hule : un icono de la vida cotidiana

Imprescindible en México, el hule está en el centro de nuestra selección. Con sus diseños vintage y colores vibrantes, es mucho más que un simple mantel: es un símbolo de convivencia y robustez. Ya sea para vestir una mesa o para sus proyectos creativos, aporta un toque de sol y alegría a su hogar.

Nuestro compromiso : un comercio humano y justo

Desde la creación de Casa Frida, doy una importancia primordial a las relaciones privilegiadas que he forjado a lo largo de los años con artesanos de todos los rincones de México. Trabajando mano a mano con ellos, ponemos en valor un trabajo minucioso y un saber hacer ancestral. Dentro de un espíritu de comercio justo, cada artesano recibe una remuneración digna. Mi ambición es permitirles vivir dignamente de su arte, para que puedan seguir transmitiendo sus tradiciones y su talento a las generaciones futuras.

Mathilde Miquel
Fundadora de Casa Frida